El extranjero como escape. El extranjero como oportunidad, como salida, como forma de conocer mundo, para aprender idiomas, porque en España no hay nada mejor o porque, directamente, no hay nada. El extranjero para enriquecerse en lo personal, en lo profesional, en lo económico. El lugar donde aprovechar los conocimientos de muchos años de estudio o el que ofrece unas condiciones impensables aquí. Emigrar es la única opción (o la mejor) que han encontrado miles de jóvenes azotados por la crisis.