Santiago de Compostela es piedra, es camino, es patrimonio de la humanidad. Pero es mucho más: tapas, jardines, vistas espectaculares desde algunos de sus miradores, jolgorio universitario y nocturno… Es una ciudad de calles bulliciosas, con o sin paraguas de por medio, donde los espacios tradicionales se acaban por mezclar con otros modernos. Un día puede ser suficiente para que el viajero se haga con sus rúas y se vaya con la sensación de haberlo visto casi todo.
¡Qué buena vida!… Albariño, tapas, fiesta nocturna… No te privas de nada